Los países ordenados no pierden el tiempo discutiendo la movilidad previsional



En los países avanzados, la fórmula de movilidad previsional persigue un doble objetivo. Por un lado, que los jubilados no pierdan poder adquisitivo. Por el otro, que el sistema previsional sea sustentable. Así, hay diferentes combinaciones. Por ejemplo, Holanda ajusta por salarios condicionado a que sea sustentable; Canadá ajusta por inflación condicionado a que sea sustentable; Suiza ajusta 50% salario y 50% inflación; Finlandia eligió 20% salario y 80% inflación y Estonia, al otro lado del Báltico, eligió al revés: 80% salario y 20% inflación.

En cualquier caso, no tienen apasionadas y acaloradas discusiones alrededor de la regla de movilidad porque tienen economías estables. En este marco, los salarios van acompañando la inflación, a veces un poquito por arriba, otras un poquito por debajo. Pero siempre “poquito”. Con lo cual, si llegara a haber alguna desviación sostenida hay tiempo para hacer las correcciones. Esto implica tiempo para hacer los análisis técnicos pertinentes, discutir sus resultados de manera seria y desapasionadamente y tomar las medidas apropiadas sin enfrentarse políticamente.

En estos países, hubiesen adoptado cualquiera de las fórmulas de movilidad que hoy se discuten en Argentina. Podrían quedarse con la actual fórmula (30% salarios + 70% inflación) o bien adoptar la que estaba vigente hasta el 2017 y que ahora se quiere restablecer (50% salarios + 50% recursos tributarios del sistema previsional, con un tope en 1,03 de los recursos totales). Es más, hasta podrían adoptar indistintamente el criterio de Diputados (que quiere que los ajustes sean cada 6 meses) o el del Senado (que quiere que los ajustes sean cada 3 meses).

Lo que nunca harían es cambiar la fórmula cada vez que cambia el Gobierno y pelearse a los gritos en los medios de comunicación y en el Congreso cambiando impúdicamente de roles (se está por la sustentabilidad cuando toca ser oficialista y con los abuelitos cuando toca ser oposición). Nunca harían esto, porque ellos no tienen inflación o tienen una inflación muy baja. Entonces, da básicamente lo mismo cuál es la fórmula, por lo menos en el corto plazo y en el mediano plazo hay suficiente tiempo para revisarla.

En Argentina, en cambio, se cambia la fórmula a gusto del Gobierno de turno y los cambios son con movilizaciones piqueteras, con uno que dispara misiles caseros, y a los gritos en los medios de comunicación y en el Congreso porque hay altísima y crónica inflación. Entonces, no da lo mismo cualquier fórmula.

De hecho, el anterior Gobierno la cambió porque la que hoy se quiere restablecer hacia crecer el gasto público por encima de los ingresos cuando la inflación se desaceleraba (que es lo que estaba pasando en el 2017 cuando se procede al cambio). De aquí es que se fue a una fórmula por inflación. El actual Gobierno, naturalmente, se da con que la fórmula con inflación hace crecer el gasto público por encima de los ingresos cuando la inflación se acelera. Por eso quiere volver a la vieja fórmula. Entonces, los cambios en la regla de movilidad no son caprichos de los funcionarios sino respuestas lógicas en un país que tiene una inflación como una montaña rusa que nunca termina.


Conclusión, hay que erradicar la inflación. Con esto, se terminaron las peleas sobre la fórmula de movilidad.

El punto es que para erradicar la inflación hay que bajar el déficit fiscal y para esto hay que hacer una reforma previsional. No se trata de reducir jubilaciones sino de mejorar las reglas para darle más equidad al sistema. Esto es, eliminar los regímenes especiales que jubilan a ciertas minorías con menor edad y mayor beneficio para que todo el mundo se jubile con las reglas generales; terminar con las moratorias que regalan jubilaciones contributivas sin aportes y dejar para la gente sin aportes la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM); eliminar la posibilidad de duplicar beneficios a través de la acumulación de la jubilación propia con la pensión del cónyuge fallecido (hoy hay 1,2 millones de jubilados en esta situación de los cuales 800.000l tiene doble beneficio gracias a las moratorias).

Discutir estos temas requiere rigurosidad técnica y sinceridad política. Dos ingredientes escasos en la clase dirigente argentina. Por eso, en el futuro se seguirá discutiendo la movilidad previsional en la montaña rusa que nunca acaba, que es la alta inflación.

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